viernes, 14 de octubre de 2011

Plaza Miguel Ángel




Una plaza no puede resumir una ciudad, menos si se trata de una ciudad como Florencia. Pero puede erigirse en mirador excepcional de la urbe, o en catalejo representativo de la Toscana.

No sé qué magia atesoran estos sitios, pero va más allá de la foto turística de rigor. Es el momento de alargar la vista y ver el conjunto desde el exterior, abrir las ventanas de nuestros ojos al encanto de la ciudad y retener cada detalle. Allá destaca el Ponte Vecchio, enfrente se asoma curiosa la Cúpula del Duomo con el Campanile de Giotto, imponente se alza la torre del Palazzo Vecchio, y Santa Croce muestra indiferente una de sus caras. Las aguas del río Arno y las colinas de Fiesole y Settignano sellan la instantánea.

Durante el día la Plaza Miguel Ángel se anima con la multitud de turistas que bajan de sus autocares el tiempo justo para echar unas fotos, tomar un granizado o comprar un recuerdo. El verdadero encanto no se encuentra haciendo un turismo prefabricado, sino explorando despacio cada ángulo, extraviando nuestros pasos para contagiarnos del ambiente.

La Piazzale Michelangelo reclama una visita distendida, o varias visitas cortas que muestren todas sus facetas; la de plaza turística, la de plaza bohemia o inspiradora al atardecer, o la de plaza solitaria que coquetea con las siluetas de Florencia durante la noche.


Fue el arquitecto Giuseppe Poggi el artífice de este escenario, como parte del nuevo trazado urbano de la ciudad, realizado en la época en que Florencia fue convertida en capital del Reino de Italia (1865-1870). La plaza fue dedicada a Miguel Ángel y en su homenaje fue decorada con las copias de sus obras florentinas. Al centro se emplaza una copia en bronce del David y como parte del mismo monumento se sitúan reproducciones de las esculturas del Día y la Noche, del Crepúsculo y la Aurora, cuyos originales adornan las tumbas de los Médici en la Sacrisía Nueva de San Lorenzo.
 
 Quizás en contraste con el monumento central de la Plaza, que recreaba las obras de Miguel Ángel realizadas en Florencia, Poggi diseñó el edificio de la Loggia para albergar copias de otros trabajos del artista que se encontraban fuera de la ciudad.

La idea no fructificó, pero la construcción fue conservada y desde 1876 aloja un elegante restaurante con terraza panorámica. En uno de los jardines que lo rodean se distingue una placa en honor al arquitecto florentino, que invita a mirar alrededor para ver su monumento. Sus obras inmortalizan su nombre, desde la misma Plaza, hasta todo el trazado urbanístico de la ciudad, con las vías de circunvalación y las Plazas Beccaria y della Libertà.

También hay otra cafetería y algunos quioscos donde tomar o picar algo, lo que sin dudas apetece, con tal de prolongar la estancia y continuar disfrutando de las vistas.

La Plaza está bien comunicada y se puede acceder en coche por la Viale Michelangelo o mediante algunas rutas de buses. Pero si es posible, la mejor opción es acceder a pie: una vez cruzado el río, en el barrio de Oltrarno, hay diferentes caminos bien indicados que llegan hasta la Plaza.

Además, durante el recorrido se puede aprovechar para conocer otros sitios que se localizan en los alredores, o incluso improvisar una ruta por las puertas de la muralla florentina. En el barrio de San Niccolò, se pueden ver los Palacios Mozzi y Torrigiani, el Museo Bardini y la Chiesa di San Niccolò. También se puede llegar hasta la Porta di San Miniato y más adelante visitar la Chiesa di San Miniato y más cercana a la Plaza, la Chiesa di San Salvatore al Monte. Si cogemos la Via di Belvedere podemos acceder a la Porta di San Giorgio y al Forte Belvedere. O siguiendo el camino del río, llegaremos a la Piazza Poggi y la Porta di San Niccolò.

 
Absorber el espíritu florentino desde la Piazzale Michelangelo es esencial en la visita a la capital toscana. Si se dispone de poco tiempo, una simple escapada cuando cae la tarde y los museos cierran, merece la pena. Las siluetas de la ciudad se descubren desde aquí.

2 comentarios:

espartacus dijo...

Muy interesante articulo. Has estado en algun lugar de Alemania? , me gustaria leer algun articulo sobre Berlin.
Un saludo

Fadiris dijo...

Gracias espartacus! Berlín es una de mis asignaturas pendientes, quizás pronto la visite. Saludos!

Publicar un comentario